Caminos invisibles

Desde pequeña, Amelia, creció moldeando un sueño, viajar al desierto. Sin saber exactamente por qué sentía una atracción por esas extensiones de arena infinita. Espacios tan enigmáticos y misteriosos como vacíos.

Sin dudarlo escogió un rincón entre la inmensidad del Sáhara, Merzouga, una de las zonas más bellas del desierto marroquí. Quería descubrir su auténtica esencia. Disfrutar de aquellos increíbles paisajes. De sus dunas teñidas de tonos anaranjados. Y esos pequeños oasis que le otorgaba una mayor sensación de grandiosidad.

Mientras caminaba bajo un sol vigilante, Amelia comenzó a ser consciente de su abrumadora pequeñez ante lo magnífico y extenso de tan vasto espacio. Echó la vista atrás para observar como el viento borraba sus huellas igual que sus pensamientos. El mismo viento que esculpía las dunas cambiando su forma constantemente. Es un espectáculo mágico, pensó.

Yaiza, su guía, aprovechaba los descansos para contarle historias y leyendas del desierto. La que más despertó su curiosidad, en igual medida que su escepticismo, era la de los Djinns.

Los Djinns son genios invisibles a los humanos con poderes sobrenaturales, contaba Yaiza. Alá les concedió el libre albedrío, por eso pueden ser protectores o por el contrario arrebatar la vida. Incluso pueden poseer a personas e imitar sus formas para suplantarlos. Ellos murmuran a través de las dunas.

Casualmente, después de escuchar la impactante leyenda se levantó una tormenta de arena en mitad de la noche. Yaiza, salió de la tienda. Ella fue detrás pero le vio desaparecer entre las nubes de arena que envolvían todo a su paso. Gritó su nombre sin obtener respuesta.

Con dificultad regresó, intentando tranquilizarse, y se tumbó en el suelo de la tienda esperando que aquello pasara lo más rápido posible. Ahora estaba viviendo en primera persona lo más inhóspito de aquellas tierras.

Cuando todo se calmó, estaba sola. Ni rastro de su guía. No sabía qué hacer ni hacia dónde dirigirse. Sus acomodados ojos no eran capaces de distinguir nada.

Empezó a sentir una soledad oprimente, pero sabía que de nada la serviría amedrentarse, así es que retomó su marcha decidida.

Tras unas horas de caminata, concentrada en su respiración para no dejarse arrastrar por pensamientos inoportunos, escuchó un susurro que dirigía sus pasos. Una voz entre la dunas que la guiaría por aquellos caminos invisibles.

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En el VadeReto de este mes una historia con ¡¡¡DESIERTO!!!

15 comentarios

  1. Yo apuesto a que Yaiza era en realidad un Djinn y que salió en plena tormenta buscando a su Djann. El vendaval se llevó su protección corpórea y por eso se transformó en un susurro. 😅😁
    Sin embargo, creo que Amelia tiene más cosas que contar, ¿no? Me has dejao con ganas de saber más de ese viaje tan extraordinario y esa chica tan decidida y atrevida. 😜
    Buen relato con esos maravillosos enlaces para que podamos empaparnos con nuevos conocimientos.
    Gracias por tu participación, Un abrazo grande.

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    • Ay, ay, José, que te veo venir. Pues claro que hay muchas cosas que contar pero para eso puedes hacer el Vadereto marzo con continuará 😆😂😂
      Vas muy bien encaminado con tu apuesta😉
      Gracias a ti siempre.
      Un abrazo grande de vuelta.
      ¡Buen fin de semana!

      Le gusta a 2 personas

    • Gracias, Marlen. Me alegro mucho de que te guste.
      Lo de la continuación aventurera… nunca se sabe, pero ahora tengo varias cosas en la cabeza y tengo que ir por orden para no perderme e intentar dar luz a esas ideas que me rondan.
      Un abrazo de vuelta

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  2. Hola Lola, me ha gustado mucho tu relato. Es intrigante y el personaje de Amelia resulta muy atractivo. Me gusta mucho como mezclaste la realidad con la leyenda de los Djinns. Excelente aporte al reto de José.

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  3. Hola, Lola. Aunque hayas dejado la puerta abierta de tu relato, lo continúes o no, en nuestra imaginación fijo que seguiremos los pasos de tu protagonista perdida en ese mar de arena infernal; Yo, al menos, la acompañaré hasta el siguiente oasis. Saludos

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