Las gafas

Se sube al avión y al poco de despegar escucha un fuerte estruendo. Se remueve en el asiento. Parece el tiro de una escopeta, piensa. No puede ser, me están traicionando los nervios. Seguramente es una fuerte turbulencia. Procura relajarse.

De nuevo otro estrépito. Su mente empieza a construir pensamientos a raudales intentando dar una explicación a lo que sucede.

Escudriña a los pasajeros en busca de alguna respuesta. Pero, cuál es su sorpresa al comprobar que están ajenos a lo que ocurre. Esto le hace sentirse más desconcertado, más inquieto ¿Por qué están tan tranquilos? Incluso cruza alguna sonrisa ¡Es el colmo! murmura.

Se desabrocha el cinturón, desatendiendo las instrucciones, para averiguar los motivos de tan ajetreado vuelo. Inquiere al primer miembro de la tripulación que, amablemente, le pide que se tranquilice y regrese a su asiento.

Sin oponer resistencia y aparentando absoluta indiferencia se dirige a su asiento mientras masculla «todo está bien caballero…» ¡Ja! y con ese tonito paternal que no soporto.

Se asoma a la ventanilla más cercana, por encima de sus compañeros de vuelo, y ve que el avión va hacia abajo. Está en el aire sí, pero está volando increíblemente bajo, a solo unos cientos de pies del suelo sobre carreteras y bosques. Va dando trompicones llevándose parte de las copas de los árboles. Ahora sabe que no sobrevivirá. Un grito desolador.

Ella corre hacia él y le quita las gafas.

—Papá, sabes que no debes jugar con estas gafas, cualquier día te dará un infarto.

Con la voz temblequeante, todavía por el susto, le responde:

—Hija, sufro la soledad de la vejez. Parezco un trasto inútil. Necesito sentir que estoy vivo. Ahora, con el corazón desahogado, experimenta un exultante alivio.

Ella, conteniendo la emoción, contesta mientras le guiña el ojo:

—Está claro que estas gafas dan buena visibilidad, más allá de lo virtual.

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En el VadeReto de este mes vamos a coger el vuelo.

15 comentarios

  1. Inquietante. Inesperado. En cierto momento, conforme devoraba las frases, he pensado “a ver como sale de esta”.

    Y sales, con un giro que me ha pillado totalmente desprevenido. Es lo maravilloso de este juego.

    Y no me refiero al videojuego de las gafas de realidad virtual, sino a ese otro juego, a esa partida entre el autor y el lector, donde el primero oculta su trama y el segundo trata de adivinarla. Confieso que he perdido, y eso es lo bueno de este juego, que a veces da gusto perder.

    Un abrazo!

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    • Muchas gracias, Isra, tu comentario es muy gratificante para mí viendo el nivel que gastas.

      Suelo escribir empezando por una idea y acaba, casi siempre, en otra que de repente aparece para hacerse la protagonista del juego.

      Me gusta mucho el factor sorpresa y aquí me ha encajado.

      Un abrazo de vuelta y de nuevo gracias por tu comentario

      Le gusta a 2 personas

  2. Excelente descripción Lola, esas gafas deben vivirse como una ventana a un universo diferente que como un entretenimiento virtual. Un besazo.
    No las he probado.

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  3. Me pongo en su lugar.
    Casi me pasó a mí en una peli en 3D infantil en el cine, cabezá profunda y por poco me quedo allí del susto.
    ¡¡Esas cosas las inventa el demonio!!
    😂😂😂😂
    Seguro que el buen hombre, como me pasa a mí con las pesadillas, quiere volver a ponérselas para saber si al final, se salva o no. 😅😂🤣
    Buen micro, Lola.
    Gracias por tu participación en el VadeReto.
    Un abrazo.

    Le gusta a 2 personas

    • 😂😂Sí, las gafitas, deben de impactar.

      No sé si al hombre se le han pasado las ganas… hasta dentro de unos días.

      Espero que le presten la atención que merece y evitar el infarto.

      Gracias a ti por el esfuerzo que supone gestionar este espacio.
      Un abrazo de vuelta

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  4. Hola, Lola. De una película catastrófica de los 70 tipo Aeropuerto acabamos en al presente con un juego de consola y realidad virtual, buen giro tipo sacacorchos. Al vegete le van la emociones fuertes aunque funda la pila del marcapasos. Como debe ser, vivir sin sentir es como comprar un cactus de plástico por miedo a que se te seque, hay que correr algún riesgo aunque sea sentado en el sofá 😂😂🖐🏼

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